Guías para problemas buscando trabajo

Enviar candidaturas y no recibir nada es la parte del proceso de la que menos se habla en serio. El silencio no distingue entre una candidatura floja y un puesto que se cubrió por dentro, y ahí es donde uno empieza a sacar conclusiones equivocadas sobre sí mismo.

Si llevas un tiempo atascado, la primera guía de aquí es la más útil de todo el sitio, y su idea es sencilla: solo cuatro cosas te descartan de verdad de una oferta. El idioma, la ubicación o el permiso de trabajo, una cifra escrita de años mínimos y una titulación obligatoria. Todo lo demás resta, pero no te saca de la carrera, y confundir esas dos categorías es lo que lleva a mucha gente a autodescartarse de puestos que sí podía conseguir.

Saber distinguirlas cambia sobre todo una cosa: qué ofertas eliges. Y esa suele ser la palanca de verdad cuando llevas treinta enviadas y ni una respuesta, mucho más que el diseño del currículum, que casi nunca es el motivo.

Aquí está también un caso del que apenas se escribe: presentarte a un puesto dentro de tu propia empresa. Es un problema distinto porque ya te conocen, y eso corta en los dos sentidos. No tienes que demostrar que puedes con tu trabajo, tienes que demostrar que puedes con el siguiente, mientras lo que hacías hace tres años sigue estando en la sala.

La parte difícil de todo esto es que, cuando llevas semanas sin respuesta, cuesta saber si el problema está en tu candidatura o en la oferta que elegiste. En la demo puedes ver esa distinción hecha sobre nueve ofertas, sin registrarte ni dejar el correo: la nota, lo que encaja, lo que falta y qué parte de eso era un muro desde el principio. Y si prefieres verlo sobre tus propias candidaturas, para eso está BeSuix.