Guías para hacer CV y aplicar

Escribir el currículum es la parte de buscar trabajo con más consejos y menos criterio. Aquí no vas a encontrar plantillas: vas a encontrar qué pasa de verdad cuando alguien, o algo, lee lo que has enviado, y qué decisiones cambian el resultado.

Conviene empezar por lo que casi nadie cuenta: tu currículum no lo lee primero una persona, lo lee un programa que saca el texto y lo reparte en campos. Entender cómo hace eso explica de golpe por qué una maquetación bonita a dos columnas puede convertir tu experiencia en un revoltijo, por qué la foto ocupa un sitio que no le corresponde, y por qué el mismo contenido rinde distinto según cómo esté puesto.

Después está lo que ha cambiado en los últimos dos años. Escribir el currículum con una IA se ha vuelto normal, y con ello ha aparecido un riesgo que antes no existía: que aparezca ahí una certificación que nunca hiciste o un porcentaje que nadie midió. Eso no se paga en la criba, se paga en la entrevista, y sale caro, porque deja de ser una cuestión de encaje y pasa a ser una de honestidad.

Y luego está todo lo que rodea al currículum y que se resuelve a la carrera: las preguntas abiertas del formulario, que es donde más candidaturas se quedan a medias, y la casilla de las expectativas salariales, que no se contesta igual hablando que escribiendo. Son dos momentos cortos que deciden mucho.

Todo lo de aquí se puede hacer a mano, y merece la pena hacerlo una vez para entenderlo. Si después quieres verlo funcionando, en la demo recorres BeSuix entero sin registrarte ni dejar el correo: se ve cómo una oferta se convierte en un currículum distinto, con las palabras que esa empresa usa y sin inventar nada. Y si lo que quieres es hacerlo con tus propias ofertas y tu propia experiencia, ahí es donde entra el producto.