La entrevista en inglés: nadie te está puntuando el acento
Preparar una entrevista de trabajo en inglés es preparar dos cosas a la vez: lo que ibas a contar igualmente, y el vocabulario de tu oficio en el otro idioma. No es un examen de idioma. Lo que se mide es si puedes sostener una conversación técnica sobre tu trabajo, y eso se prepara con material tuyo. La regla que ordena el resto es corta: el idioma lo manda la oferta, no tu comodidad.
Qué se evalúa de verdad en una entrevista en inglés
Quien tienes delante ya sabe que el inglés no es tu idioma: lo ha oído en los diez primeros segundos. Eso no es lo que está averiguando. Lo que necesita saber cabe en cuatro comprobaciones, y las cuatro van de tu trabajo.
Si te enteras a la primera
Si coges la pregunta sin que te la tengan que desmontar. Es lo que más pesa: un malentendido aquí sale barato y en el tercer mes de trabajo no.
Si sabes contar tu trabajo
Si explicas qué haces, con qué herramientas y con qué resultado, sin que se caiga a la mitad. Con veinte o treinta sustantivos de tu oficio basta.
Si aguantas la repregunta
Tu nivel real se ve en la segunda pregunta, la que no habías previsto. Ahí no se juzga la gramática, se juzga si sigues ahí.
Si sabes decir que no entiendes
Quien pregunta antes de contestar dice lo mismo en cualquier idioma: que prefiere entender a improvisar.
Lo que no se mide, y ahí va casi toda la ansiedad: el acento no puntúa. Tampoco el tiempo verbal perfecto. Puedes equivocarte veinte veces y seguir siendo la mejor candidatura de la mesa.
Lo que sí hace daño es contestar a una pregunta distinta de la que te han hecho. No se lee como problema de idioma, se lee como que no escuchas, y es lo que evitan las frases de más abajo.
El vocabulario que hay que llevar preparado es el de tu oficio
Los libros de inglés preparan para el aeropuerto. En una entrevista eso no sale: salen las treinta o cuarenta palabras de tu oficio, y salen cuatro veces por hora. Prepararlas es una tarde.
La lista no la tienes que inventar: está en la oferta. Un anuncio es un glosario redactado por la empresa. Subraya los sustantivos que se repiten y apúntalos con la traducción del sector, no con la del diccionario.
Almacén y logística
Stock, picking, shrinkage, lead time, pallet, shift. El error clásico es traducir merma por loss: shrinkage es la palabra con la que se habla de ese número dentro.
Atención al cliente
Ticket, escalate, refund, chargeback, churn. Si has llevado una bandeja de entrada, el verbo que necesitas es escalate, no send it to my boss.
Datos y análisis
Dashboard, query, data source, stakeholder, forecast, accuracy. Ojo con stakeholder: en español dices otra cosa y en inglés no hay sustituto natural.
Hostelería y tienda
Footfall, shift, stock take, supplier, margin, upsell, rota (el cuadrante). Cambian bastante entre Reino Unido y Estados Unidos, así que mira de dónde es la empresa.
Cuidados y sanidad
Shift handover, care plan, safeguarding, medication round, resident. Aquí la palabra exacta es la que se paga, porque cada una tiene un procedimiento detrás.
Hay una prueba de un minuto: cuenta en voz alta, en inglés y sin escribir nada, lo que hiciste la semana pasada en el trabajo. Donde te pares, subraya.
Puedes ver cómo se leen las palabras clave de una oferta sobre tres perfiles ficticios, sin cuenta.
Abrir la demoLas frases que compran tiempo cuando no entiendes algo
El miedo de verdad no es el acento, es el silencio: no coges la pregunta y se te quedan diez segundos en blanco. Eso se resuelve con material, no con nivel. Cinco frases de memoria, que salen solas.
«Sorry, could you rephrase that?»
La más útil. Pides que lo digan de otra forma, no más alto: repetir la misma palabra no arregla nada.
«Let me make sure I got that: you are asking about X, right?»
Hace dos cosas: confirma que entendiste y te da cinco segundos para ordenar la respuesta.
«Give me a second to think about that one»
Pedir tiempo está aceptado en cualquier idioma. Dos segundos anunciados no se recuerdan; treinta de frase perdida, sí.
«I know what you mean, I am looking for the word»
Nombrar el hueco lo desactiva: incomoda menos que busques la palabra que fingir que no la buscas.
«We called it X where I worked, I am not sure that is your term»
Para el vocabulario de sector, que cambia entre empresas del mismo idioma. Te protege de usar mal un término.
«Is that what you were asking, or did you mean Y?»
Al final de una respuesta larga. Seis palabras que evitan el peor resultado: haber contestado bien a otra pregunta.
Nada de esto resta, y es lo que más cuesta creerse: pedir que te repitan una pregunta se lee como cuidado, no como falta de nivel. Quien comprueba antes de contestar comprueba antes de mandar un pedido.
Lo que sí se nota es la frecuencia. Dos veces en una hora no se recuerda; ocho es otra conversación, y ahí lo honesto es decirlo tú y pedir ir despacio.
Cómo preparar tus casos sin traducirlos palabra por palabra
El error más caro de la preparación es este: escribir la respuesta en tu idioma, pasarla por un traductor y aprendértela. Sale un texto, y un texto se nota. Y se derrumba en la repregunta, porque memorizaste una redacción, no una historia.
Escribe el caso en tu idioma, en cuatro líneas
Situación, qué era tuyo, qué hiciste y cómo acabó. Cuatro líneas, no cuatro párrafos. El esqueleto es lo único que hay que memorizar.
Saca solo los sustantivos
De esas cuatro líneas, apunta las seis u ocho palabras clave y busca esas. Los verbos salen solos en cualquier nivel; la palabra de tu oficio no.
Cuéntalo tres veces en voz alta, sin mirar
Y que salga distinto las tres veces: esa es la señal de que va bien. Si sale idéntico, has memorizado un texto.
Baja la sintaxis a propósito
Frases de diez o doce palabras, una idea por frase, sin subordinadas. Las cortas suenan seguras, no simples.
Así queda, dicho por quien llevaba un almacén: «I was in charge of the stock in a warehouse with forty delivery points. We were losing product every week. I started counting the fridge every Monday and writing down what was missing. In one year the waste went from six per cent to five.»
Cuatro frases, ninguna subordinada, y tres sustantivos que hacen todo el trabajo: stock, waste y delivery points. Ni un adjetivo sobre sí misma. El número va al final y va desnudo, que es como sobrevive en cualquier idioma.
En la demo hay tres perfiles ficticios con sus historias montadas a partir de lo que ellos contaron.
Probar la demoQué hacer con el CV y la carta cuando la oferta está en inglés
La regla es de una línea y no tiene excepciones cómodas: el idioma de la candidatura es el idioma de la oferta. Quien hace la primera criba no suele ser quien contrata, y un documento en otro idioma le da trabajo extra.
Traduce el contenido, no el documento
Pasar el CV entero por un traductor produce frases correctas y cargos inventados. Un puesto se sustituye por el que se usa en ese mercado, no se traduce.
Deja quietos los nombres propios
Empresas, titulaciones y certificados se quedan como se llaman, porque son comprobables. Ayuda una coletilla corta detrás del título diciendo qué es.
Usa las palabras de la oferta donde sean ciertas
Si el anuncio dice stakeholder management y tú lo has hecho, esa es la palabra que va en el CV. Quien lee busca lo que escribió.
Busca la frase que nombra la lengua de trabajo
Muchas ofertas llevan una línea suelta: nuestra lengua de trabajo es el inglés. Esa frase decide en qué idioma va a ser la entrevista.
Esa comprobación es lo primero que hace BeSuix cuando pegas una oferta: un modelo barato detecta en qué idioma está. Si no coincide con el idioma en el que escribes tus candidaturas, el formulario se detiene y pregunta en cuál quieres los documentos. La elección se guarda en esa candidatura y se pasa a todo lo que sale de ella: CV, carta, guion, preparación, preguntas y correos.
Dos detalles importan. El análisis que lees está en tu idioma aunque los documentos salgan en otro, y las palabras clave de la oferta se quedan literales. Lo que no hay, y conviene decirlo: ni práctica hablada, ni audio, ni corrección de pronunciación.
Mira ese cruce entre una oferta y un perfil de punta a punta, sin registro.
Ver la demoEl nivel que declaras y el que se te nota
En el CV pone B2 y en la entrevista se ve otra cosa, en los dos sentidos: hay quien pone nivel alto y no sostiene cinco minutos, y quien pone nivel medio tras tres años trabajando en inglés. Las dos cosas hacen daño.
Si lo inflas
Se descubre en la primera repregunta, y lo que se rompe no es el idioma: es la confianza en todo lo demás que has dicho.
Si lo encoges
El error silencioso, el que nunca sabes que cometiste. Un nivel medio en la casilla es un descarte antes de la llamada, y ya no queda entrevista donde demostrar que era falso.
Si lo dices exacto
Sustituye el adjetivo por lo que haces en ese idioma. «Reuniones y documentación técnica en inglés a diario durante tres años» dice más que cualquier letra.
Queda el caso duro: cuando el idioma es el requisito. Un anuncio que pide neerlandés fluido para un puesto cuya documentación está en neerlandés no pide un valorable: es un muro, y una de las cuatro cosas que descartan de verdad, con la ubicación, el permiso de trabajo y la titulación.
Ahí lo único que funciona es decir dónde estás. «Llevo cinco años en el país y trabajo en un entorno neerlandés, entiendo bastante y me defiendo, pero no llego a fluido» es una respuesta, no una excusa. Si te llaman, te llaman sabiéndolo.
Y al revés vale igual. Cuando la lengua de trabajo es el inglés y el idioma local es solo deseable, eso no bloquea nada. Decir «estoy en un curso intensivo desde hace ocho meses y aún no lo pondría en un CV» es exacto, y no descarta.
Preguntas frecuentes
¿Cómo me presento en inglés cuando me dicen «tell me about yourself»?
Con un guion de dos minutos que ya te sepas: dónde estás ahora, dos o tres cosas que has hecho y por qué esta oferta. En otro idioma el orden se nota más, así que ve del presente hacia atrás y no arranques en el instituto.
¿Qué digo si no entiendo la pregunta?
«Sorry, could you rephrase that?», y si sigues sin cogerla, repite lo que creas haber entendido y pregunta si va por ahí. Pedirlo dos veces en una hora no se recuerda. Una respuesta larga a una pregunta que nadie hizo, sí.
¿Cómo respondo a las expectativas salariales en inglés?
«What are your salary expectations?» se contesta con una horquilla y la moneda dicha en voz alta, en bruto y al año, porque el formato cambia según el país. Basta una frase: «I am looking for something between X and Y, depending on the package».
¿Qué nivel de inglés hace falta para trabajar en inglés?
El que te permita seguir una reunión de una hora y pedir aclaraciones sin bloquearte. En la práctica, un B2 sólido. Pero el nivel útil es el de tu oficio: vocabulario técnico firme con gramática regular funciona mejor que al revés.
¿Me penaliza el acento?
No, salvo que impida entenderte, que es otro problema y se arregla bajando la velocidad. En equipos internacionales casi nadie habla con acento nativo, así que el tuyo es uno más. Lo que sí molesta es acelerar para disimularlo.
¿Puedo pedir que la entrevista sea en español?
Puedes preguntarlo si el puesto no se trabaja en inglés y el anuncio no dice lo contrario, y a veces te dicen que sí. Pero si la lengua de trabajo es el inglés, pedirlo contesta a la pregunta que estaban haciendo, y contesta que no.
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